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Cualquier tipo de obra puede registrarse sin reconocimiento legal. Es decir, cualquier obra es susceptible de ser copiada, modificada y distribuida por cualquier usuario. Un acceso total a la cultura. O, como también propugnan sus defensores, la posibilidad de colaborar y mejorar en la creación de un producto.
Sí, a priori, suena interesante el planteamiento. Ahora bien, el copyleft utilizado en determinados campos, como en la ciencia y la tecnología, puede resultar bastante interesante si los que modifican -o colaboran- son personas con el conocimiento suficiente para hacerlo. Pero en otros ámbitos, tales como productos literarios o musicales, no cabe que otros se apropien de un trabajo y que se lo asignen como propio y que, encima, nadie garantice que sus aportaciones sean provechosas.
Por supuesto, cada autor es libre de escoger si utiliza o no el copyleft. Ellos son los creadores, los que invierten su tiempo y, en algunas ocasiones, su dinero para producir una obra intelectual. De ellos depende aceptar que otros la modifiquen y distribuyan a su gusto, con total libertad y perdiendo absolutamente todos sus derechos sobre ella. Dicha obra se desvirtuará en su forma y contenido hasta límites insospechados y nunca se conocerá su origen real.
Dentro de la propia licencia, que apuesta por una serie de cláusulas para garantizar la libre distribución, existe una serie de premisas que pretenden, en todo momento, promover la mejora y acceso a la cultura, pero obviando que hoy en día no se vive de mecenas. La retribución justa a su creador -y hacemos hincapié en el término “justa”- garantizará siempre un mínimo de calidad en su contenido. Con el copyleft nunca se sabe qué te vas a encontrar si la obra ha sido modificada por terceros.
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Moralmente me suena perfecto pero realmente llegar a ese estado que plantean me parece ¡demasiado onírico!
(Si hubiera claro “algo” que pudiera gestionar este tipo de modificaciones…).
Hay que saber que no todo el mundo hará el mismo uso de las obras. Los hechos y las estadísticas hablan por si solas y no basta con el planteamiento lanzado por Copyleft, sino el fenómeno de la piratería no causaría tantos conflictos o no hubiera llegado a estas magnitudes.
¡Ahí creo yo que queda la cosa! ^^
Actualizarse a la digitalización parece toda una proeza. Si cruzas el paso… Pierdes el control y cualquier persona puede llegar a hacerse con tus creaciones. (¡Cuántas dudas! ¿Será tan buena la digitalización como nos la venden?)
Desde mi postura apuesto rotundamente por las nuevas tecnologías. Aferrarse a obsoletos e ineficaces métodos no tiene razón de ser. Las cosas pueden llegar a ser más simples de lo que creemos.
Por eso además de las licencia copyleft “puras” se crearon las licencias Creative Commons? En ellas el autor puede elegir qué derechos retener/ceder: por ejemplo, by-nc-nd sería “reconocimiento-uso no comercial-obras no derivadas”.
Sobre la retribución de los autores: es un derecho, pero no una obligación para los demás. Puedes poner algo a la venta, pero que se venda es una decisión que no depende de los autores. Como dice Tim O’Reilly: «Ser desconocido es una amenaza mucho mayor para los autores y los artistas que la piratería». Es una cuestión básica de oferta y demanda: si no hay demanda para tus creaciones, entonces es una buena idea usar licencias Creative Commons; si en cambio eres un autor muy conocido, como J.K. Rowling o Madonna, los fans se darán de tortas por acceder a tus obras.
Está muy bien el planteamiento y el objetivo al cual llegar, pero aquí es donde Copyleft erra (a mi forma de ver las cosas) con su forma de acción.
Es un hecho factible que existe un problema en torno el tratamiento que se le está dando a todas las propiedades intelectuales con el uso de internet. También es otro hecho totalmente factible que el uso de la “piratería” sin ánimo de lucro es totalmente legal.
Además añado que en Internet no funciona como la vida de a pie. Internet es un mercado mucho más exigente que cualquier otro medio donde realmente hasta ahora las empresas y discográficas y editoriales (en su mayoría) han intentando plantear bases comerciales basadas en la imposición.
Esta imposición venía precedida por la necesidad de disponer un medio físico para albergar esa producción intelectual pero, hoy en día, ha desaparecido ya que la informática se ha integrado en nuestra vida cotidiana. Hablamos de un presente donde incluso páginas de Internet son noticia relevantes en todos los medios de comunicación.
Hoy en día esa imposición al medio a desaparecido y realmente todas los productores se han visto sometidos a que cualquier persona con afán e interés, -escuchar sus canciones, ver sus películas, leer sus libros, etc.- pueda tener acceso a esas producciones sin ningún tipo de gestión que permita incentivar al autor.
Incluso han planteado al Gobierno montar una infrastructura P2P de forma legal -¿hasta qué punto es factible?- Desde Ahure hemos planteado una solución mucho más eficiente y sencilla que realmente despertará interés dentro del sector artístico y empresarial. Principalmente es un servicio encarado a los usuarios, ya que mi principal planteamiento es el libre acceso a la cultura.
Me gustaría poder ir contando a los cuatro vientos el contenido del proyecto pero, desgraciadamente, me gustaría poder garantizar mi existencia y la de mi grupo de profesionales, que están trabajando para crear este tipo nuevo de mercado que con tan afán están buscando (según el programa 59 segundos. Esta problemática viene de lejos, y quien diga que esto viene de hace un par de años es que realmente no ha vivido plenamente en esta situación.
Me parece muy fácil y sencillo quejarse por las cosas pero realmente hay que aportar soluciones si lo que hay no te gusta. La gente está acostumbrada a quejarse y que alguien lo arregle.
Pero pensemos que TODO FUNCIONA A BASE DE ARCHIVOS, EXTENSIONES, FORMATOS, y la informática está tan integrada en nuestras sociedades que la información fluye que incluso la ley se ve abrumada a la hora de actuar. HOY EN DIA NO HAY NECESIDAD de tener una cinta o un CD para poder tener música, películas y realmente es un adelanto, como también es asegurar con voz firme y segura que actualmente todas las medidas planteadas hasta ahora por todas las partes no han acabado de funcionar de forma una equilibrada (tanto para usuarios y consumidores como artistas y empresarios) y no estaríamos escribiendo sobre estos temas si no fueran polémica actual.
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