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Entrevistamos a Óscar de la Fuente Giné, director de Ahure, para profundizar en la idea global de este proyecto que pretende, entre otros, revolucionar el actual concepto de cultura multimedia.
Siete largos años tardó Óscar de la Fuente Giné en idear un proyecto que promete no dejar indiferente a nadie. Siete largos años en los que estudió la situación de Internet a nivel mundial, centrándose, sobre todo, en España. De su análisis y reflexión, concibió una idea que pretende explotar las ilimitadas capacidades que ofrece la red para la difusión, uso y disfrute de la cultura multimedia.
P. La pregunta estrella de la temporada tiene que ver, como es de rigor, con la situación económica actual. Escasean los emprendores, ¿cómo y por qué atreverse a lanzar, de una vez por todas, el proyecto “Ahure”?
R. Inicialmente, no sé por qué me aventuro. No sé, muchas veces me lo pregunto, pero tengo la necesidad de llevar a cabo esta idea que surgió hace tanto tiempo… Quería algo más para mí, porque sabía que tenía capacidades para embarcarme en un proyecto de esta magnitud. Además, me negué a seguir el camino que otros escogieron. Porque, aparte de que quería hacer algo, tenía que gustarme. Esta pregunta que me planteas es como una “maldición”.
P. ¿Maldición? ¿Por qué?
R. Porque aventurarse en sinónimo de “sacrificio”.
P. Pero sin sacrificio no hay recompensa…
R. Sí, eso dicen, pero desde fuera parece bonito cuando, en realidad, no lo es. Lo único que se valora es el presente, el hoy.
P. Un presente de sacrificios que tiene su pasado. ¿Cómo empezó todo?
R. Todo comenzó de forma bastante curiosa. Con mis amigos del barrio decidí crear una empresa. Pero no una empresa cualquiera, sino ¡una granja de conejos! Pero -afortunadamente- cuando iniciamos el proceso y descubrimos el control de mercado en Europa, echamos el freno de mano. En Cataluña, que es donde resido, está más que explotado el tema. Aunque me quedé vacío, estaba dispuesto a emprender un proyecto por mi cuenta, pero no sabía el qué.
P. Y ese “qué” se convirtió en un esbozo de Ahure…
R. Exacto, como quien no quiere la cosa, un día en casa, llegué a la conclusión de qué era lo que realmente me apasionaba. En aquellos momentos, dedicaba mucho tiempo al “Napster” y a toda su “freecultura”. Después de saber bien qué quería, he tardado siete años en desarrollar la idea. Y he tardado no porque haya querido; es más, muchas veces he querido iniciar el servicio, pero no entendieron bien (o no supe explicarme bien) y no recibí la ayuda necesaria.
P. Una ayuda que no tuviste en el pasado, pero que ahora sí tienes. ¿Cuál fue el último empujón para lanzar Ahure?
R. Está claro que la necesidad hace al hombre, y con el tiempo he ido aprendiendo dónde moverme e ir actuando y así garantizar un resultado efectivo de mis acciones. Ese empujón al que te refieres viene del esfuerzo de la gente que está participando de forma activa para que esto salga adelante.
P. Hemos entrado ya en el ecuador de la entrevista, y es el momento de conocer “un poco más” el servicio. ¿Cómo lo venderías en tres palabras?
R. Difícil pregunta… Quizás lo definiría como “portal cultura multimedia“. ¿Te vale? Odio la palabra “gratis ” para vender de forma banal. Sería un recurso fácil, y realmente las cosas fáciles no son siempre son las necesarias.
P. Pero ya que mencionas “gratis”, ¿no es precisamente lo que más buscan los usuarios en Internet?
R. Sí, es una realidad, pero encuentro una falta de respeto hacia la persona que dedica tiempo, sudor y esfuerzo en crear algo. Las ideas son conceptos que tienen su valor, y tratarlos como meros productos comerciales no es aceptable. El acceso a la cultura no debería depender de la capacidad económica de cada individuo.
P. En el blog de Ahure se trata constantemente el concepto “acceso a la cultura”…
R. Sí, porque considero que principalmente las leyes deberian ajustarse al presente. Con esto quiero decir que tenemos que asimilar la digitalizacion y garantizar algun tipo de medio donde realmente se pueda encontrar un equilibrio. Aquí es donde entra en juego Ahure.
P. Y en ese equilibro se pretende, de soslayo, acabar con la piratería, ¿no es así?
R. Antes de contestarte, me gustaría aclarar que ojalá pudiera contar a los cuatro vientos el proyecto, pero, tal y como existe la pirateria, también existe el robo de ideas. Respecto a tu pregunta, si lo miramos desde este punto de vista, nosotros podriamos plantear el “otro” anteproyecto de cultura. Sin embargo, el problema radica en la dificultad que tenemos para contactar con los órganos pertinentes, a pesar de que nuestra intención es proteger cualquier tipo de propiedad intelectual a nivel global. En esto hago hincapié: nuestro sistema se puede aplicar en cualquier región y está pensado para facilitar que cualquier autor -ilustradores, fotógrafos, escritores e, incluso, bloggers-, puedan gestionar sus obras.
P. Tal y como lo cuentas, Ahure tiene ganas de revolucionar el sistema actual, ¿en qué fase se encuentra el proyecto?
R. Estamos presentándolo a diferentes entidades y, en estos momentos, tenemos la puerta abierta a cualquier tipo de colaboración. Ahure apuesta por ofrecer soluciones.
P. Entonces hay que hacer “ruido”.
R. Sí, estamos al pie del cañón, a la espera de que alguien se fije en este humilde proyecto.
P. Desde que leí el nombre del proyecto me suscitó curiosidad, ¿qué significa la palabra “Ahure”?
R. Ahure es una adaptación del nombre del dios “Ahura”, creador de la protección. Aparte, jugamos paradójicamente con la palabra y su concepto monoteísta, que coincide con el resto de religiones. Es decir, todas las religiones son iguales.
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Gracias Óscar por tu tiempo, espero que con esta entrevista posibles entidades y empresas se animen a participar en un proyecto que apuesta tanto por los usuarios de internet, empresas y autores.
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